miércoles, 4 de febrero de 2026

CUANDO CAIGA EL SISTEMA

No odio a los capitalistas, pero soy anticapitalista. En realidad la mayoría de los seres humanos lo son, aunque el miedo, que no tiene fundamento, no deje manifestarlo. Sin capitalismo no habría guerras, ni hambre, ni pederastia. Todos seriamos más felices, y menos robos, menos mentiras, menos pedofilia, menos depresiones, y en definitiva menos estupided. Este sistema que hace aguas, porque ya no se sostiene, solo necesita que salgamos del confor que nos produce la creencia de que no hay más remedio que obedecer a ese piloto automático, redilero, de que somos libres haciendo lo que las élites quieren, que es trabajar compitiendo para demostrar lo felices que somos, trabajando en muchos casos, sin cargas y sin necesidad, para ver si conseguimos imitar a los que en su ignorancia nos engañan y se atreven a decir que si no fuera por ellos seriamos unos pobres desgraciados. Y lo peor es que nos lo creamos. Perdemos la salud, que todos decimos que es lo más importante, pero no importa porque ya la recuperaremos. Así hemos llegado al final de los tiempos, que ni capitalistas, ni sumisos, creamos aunque veamos claro y cristalino, se pueda ir a mejor sin vencedores ni vencidos. En la corrucción solo hay decepción, pero la creencia limitante de que no hay otro remedio, nos lleva al ruído que nos aturde y engaña tanto a los de arriba en sus lujos, como a los otros que piensan que tienen que llegar a probar esas mieles que cree que son mejores que las suyas. Que el Cosmos tiene leyes a las que deberíamos poner un poquito de atención para darnos cuenta que cada uno de nosotros podemos en comunión con el todo, cooperar para un nuevo sistema que ha de ser, sí, o sí, sea como sea, y siempre se puede mejorar, que no quiere decir, consumir, presumir y aparentar. CUANDO CAIGA EL SISTEMA QUE NO NOS PILLE DORMIDOS. De nosotros depende la ttransfomación. El capitalismo no es favorable ni para el capitalista que sabe que es perecedero y no tan saludable como aparenta, porque su adicción le domina, y la libertad, sin verdad no es. La maravillosa lana de las merinas,espera almacenada a que alguien le de el uso que merece, no hace falta tanto petroleo como para viajes inútiles por aburrimiento. Podemos juntos, pero no revueltos, que ya estamos viendo los resultados de un sistema sin coherencia.