martes, 27 de enero de 2026
CUANDO CAIGAN LOS PLACEBOS
Somos viajeros del Universo en esta madre Tierra, que sufre como madre la ignorancia de unos hijos que a su vez por una causa que nuestra falta de entendimiento nos coloca en nuestro sitio, a veces de forma inesplicable, violenta y cruel, y aún así seguimos negándonos a la verdad de nuestro propio ser.
Espinoza, fue silenciado en su tiempo como muchos otros antes y después. Albert Eistein, que ahora clasificado como una de las mentes mejor dotadas de todos los tiempos de la humanidad, y ya en el siglo XX, lo mismo que Teilha de chardín, este anterior al innicio de las nuevas tecnologías, fueron silenciados hasta hoy. Ahora el despertar en el ruído y la carga del pasado, nos tiene enganchados a un sistema que ya no se sostiene porque lo que es, no puede dejar de ser, y lo que no es, no puede llegara ser. Desde que Jesús de Nazaret reencarnó y sufrió como hombre, toda clase de torturas y vejaciones, demostrando que no hemos perdido con nuestro libre albedrío usado a nuestro antojo, la esencia primera, la chispa divina, que nos hace partícipes, por la esperanza que vino a mostrar por la humildad y no la humillación, que hay una escalera sin peldaños en la casa del padre donde todos escalando de morada en morada, en nuestra capacidad de entendimiento, antes o después, limpios por nuestra libre decisión, volvemos a la verdad que perdimos.
Hemos entrado en esta actualidad drogados en una espiral putrefacta, hambrientos y desesperados, maltratando y maltratados, por negarnos nuestra paz, confiando en el placebo que nos permite soportar el ruído, cuando un minuto de silencio al día conectando con nuestro ser superior puede ser el inicio de la caída de la ignorancia, del miedo que no nos deja confiar en lo grande que todos llevamos dentro, siendo alumnos y maestros cuando tenemos los medios.
El sabio busca en la humildad de su ser, tan fácil es que no lo queremos ver.
FE Y CONFIANZA
Y la verdad total, solo en otra dimensión, que al ir evolucionando se completa.
viernes, 23 de enero de 2026
EVOLUCIÓN Y SALUD
La lentitud en el despertar de la conciencia es uno de los grandes problemas de la humanidad.
Meterle al cuerpo sustancias que alteren el sentir de la naturaleza del ser humano, como ser divino instalado en la materia, tanto si esas sustancias las instalan expertos en el manejo de lo que respaldado por leyes hechas a medida por mentes trastornadas por el ego manipulador del colectivo, que se atolondra disfrazando el miedo, en lugar de plantarle cara, y mirar hacia arriba y después hacia dentro de sí mismo, donde en una parte muy sabia se esconden las respuestas a esas preguntas que no queremos reconocer que llegan para beneficio de la paz que comienza en el interior de cada uno de nosotros. Meterle al cuerpo sustancias agresivas permitidas o prohibidas, da igual, son la causa del sufrimiento incosciente de la humanidad. La gran ignorancia.
Pertenecemos a un mundo infinito, luego somos infinitos, pero nuetro físico, como todos sabemos es finito, como puede ser el planeta que habitamos.
El silencio, la soledad elegida, el arte, la libertad, es todo lo que no debemos dejarnos arrebatar, y solo es necesario sentir el aire al respirar, agradecer, sin juzgar, sin culpar, ni a otros , ni a nosotros mismos. Si sientes la paz darás paz, y si das paz, recibirás paz. No hay disculpas para comenzar la paz. Las guerras son lo opuesto. Y quien más poder tiene, más necesidad de humildad por donde se consigue el entendimiento hacia el pleno bienestar.
El rearme es la inutilidad perversa del sistema, que sí o sí va a terminar.
Yo, cuanto más reduzco el consumismo, y más me muevo plantando áboles y cuidando en lo que puedo la tierra y su entorno, mejor salud tengo, y equilibrio mental.
Hoy Darwin con su idea de la evolución nos muestra que en la Naturaleza está la salud.
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