viernes, 6 de febrero de 2026
CON - FIANZA
Alguien dijo hace ya muchos años: El día en que la máquina domine sobre la biología, el mundo solo tendrá una generación de idiotas. Y antes Jeorge Orwll en su libro 1984 ya había anunciado las consecuencias a las que podemos llegar si no empezamos a ser cada uno de nosotros servidores, primero de nosotros mismos y en nuestra individualidad, para poder contribuír con la comunidad. Y que no le llamen comunismo ya.
Para evolucionar como seres pertenecientes a la unidad suprema, que la intuición, nos hace ver con el paso del tiempo que tenemos el derecho de hermandad y el libre albedrío para decidir sin hacer ni hacernos trampas, que solo producen insatisfación, que el ruído ensordece, enferma y no nos deja ver la esencia de la que todos somos partícipes, cada uno con las pruebas que en el silencio tiene la oportunidad que constantemente se renueva, y a veces culpamos tanto si es a nosotros mismos sin observar para qué estamos, para qué hemos venido, si sabemos que tenemos que volver. Y esas preguntas que a veces nos atormentan, y otras veces las cargamos a la espalda y por eso duele, no hay médico que encuentre la causa, algo podemos hacer, sacar a la luz como nuestro entender pueda, y puede, confiando con sinceridad en la chispa que todos, por oscura que sea nuestra existencia llevamos, y ahí nada es imposible cuando somos capaces según nuestras capacidades de saber que lo que no podemos, se lo entreguamos con fe a la verdad de la vida donde está el poder más allá de los sentidos que perciben como si fuera todo, y todo es amor que no se ve, solo se siente, es silencio y escuchar con calma nuestra conciencia. Ahí está la respuesta, que llega lenta. Ahí encontramos la parte de la verdad que sabe el camino, y si se equivoca sabe rectificar y buscar sabiendo que la verdad suprema solo al trascender.
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