miércoles, 29 de abril de 2026
PREGÚNTALE AL POLVO
Se nos ha escapado lo mejor para mi humilde opinión, en el club de lectura de Fuenteguinaldo. No gusta el final de un romance que se va más allá. Pregúntale al polvo. "Polvo eres y en polvo te convirtieres." Desperté de madrugada, y me vino lo de "Pregúntale al polvo" donde estaba la que buscaba, y cuando aceptó que en aquellos parajes no había vida ni rastro de ella y de su perro, se diría a sí mismo, pregúntale al polvo, y decidió dedicar el libro a su alma porque muerta ya la había visto en su camino, y ahora era polvo que volvía a su estrella.
A pesar del alter ego que el autor suelta en su protagonista, y quizá suelte ahí el rechazo a su pasado recuperando en su evolución la autoestima, a la vez que pone de manifiesto la tragedia que causa la desigualdad tan brutal que no ha parado de crecer si se analiza de forma global. Una novela que cada una no hubiéramos leído por diferentes causas quizás, nos muestra la fragilidad del ser humano, ante situaciones extremas, y cómo la mente busca recursos que a veces hacen el efecto contrario, porque nuestros deseos son opuestos a nuestra verdad, esa verdad que nos va colocando para el desapego y trascendencia, polvo de estrellas o chispa real.
Y el polovo del barro que formó su cuerpo polvo será. Y entre un polvo y otro el amor se va.
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