lunes, 13 de julio de 2026
IGNORANCIA Y CARAMBOLAS
Trabajar solo por dinero es como beber sin sed. No siendo para cubrir necesidades básicas de tapar huecos que la vida te señala, lo demás es poco saludable para el trabajador y para la eficiencia de ese servicio.
Gozar sirviendo no es servilismo, pero trabajar para acumular, podrá ser humano pero no divino, ¿se puede decir que es animal? ningún animal emplea toda su vida en acumular lo que no necesita. O sea, que es una deformación de la humanidad, o lo que antes se llamaba pecado original, aunque parece ser que fue el orgasmos fuera de lo establecido por la ley, y así nos cargamos el éxtasis natural, la ley natural y todo lo demás, por lo que estamos pagando con toda la ignorancia acumulada.
Competitivos, exitosos, modernos... ¡qué agobio! manipuladores y manipulados en un sistema egoico que agoniza en nsu propio desvarío, quizá sea la única forma de volver al origen perdido donde la verdad nos espera despojados de todas esas miserias que creímos imprescidibles. Hay que parecer más que ser, y el ser te sale al encuentro y te dice: yo soy la eternidad, no me hagas más carambolas.
La moda es lo que el vendedor usa, y que si en un principio tuvo razón de ser para rescatar de los ricos lo que por derecho peertenecía a los pobres, ahora todos los pobres esclavos de la misma estupidez. ¿Por qué tengo que entrar en el juego de los que inventan lo que crea tendencia? Ellos primero se engañan cuando convierten el arte en una estupidez vendible, para seguir creando es preciso vender, sí, pero beberte un congoleño con mochila no fue posible ni en los setenta del pasado siglo, pero seguimos bebiendo mejunjes que engordan, nos hacen pesados, aunque la moda de gorditas y gorditos se fue con el hambre, y el haqmbre es la moda que el destemplado impone como si su destemple se pudiera arreglar con el hambre ajena. Y la gordura ahora es enfermedad.
El desarme no está de moda, la paz no vende, y al mundo nuevo la moda ofende. Alguien dijo hace unos trecientos años: En mi juicio han hecho más daño las alcahuetas, que las tentaciones de los tres enemigos del alma, y nuestra carne no tiene enemigo tan poderoso como el de sus palabras.
Y digo yo, que ahora las tenemos en casa, tocas un botón y ya te están manipulando.
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