lunes, 5 de octubre de 2026
PISANDO EN LA CORRIENTE
Comenzaba a lloviznar
y pregunté a mis guías
¿me voy ya? Sí,
unos segundos nada más.
Y me marché con prisa.
Poco a poco me iba calando,
a unos doscientos metros de casa
comenzó a diluviar,
yo sonreía y daba gracias
viendo correr el agua bajo mis pies,
con ganas de llegar llegué contenta.
Ni frío ni calor.
Me cambié de ropa agradecida.
Dejó de llover nada más entrar,
pero esta poquita lluvia,
cuanta vida va a dar,
que del calor la Tierra
no puede ni llorar
por tantos malos tratos
que está sufriendo ya.
ignorancia de humanos
que jugando a ganar
se pierden en quimeras
sin ninguna necesidad.
Que cuando vuelva la lluvia.
venga calmada para aliviar.
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