miércoles, 9 de septiembre de 2026

SERVICIOS SECRETOS

Inventaron a un dios a su imagen y semejanza, nos enseñaron a fingir, a creer en un infierno eterno al que su dios nos mandaría si no haciamos su boluntad diciendo: ave maría purísima al entrar en la escuela, y al confesar los pecads veniales y mortales, como faltar a misa los domingos y fiestas de guardar, o comer carne los viernes de cuaresma, este pecado los pobres no lo cometían ni queriendo, pero ahí entraba el tocino, el farinato y la morcilla, que algunos tampoco tenían la oportunidad de cometerlo, que no lo había ni los domingos. Los pecados veniales o leves podían ser: tener ansia de lo que comen los otros, envidia, pereza, ira, desovediencia, todo había que contarlo para no caer en el infierno, eso sí, todo era en secreto al cura, y el cura en secreto al obispo, y fueron los primeros servicios secretos. Y como este era un país modelo, en este derroche de virtudes hubo un caudillo que no se enteró que el infierno de los niños estaba aquí en esta hambre, castigo, tortura y muerte durante cuarenta años, y cómo echamos de menos aquel catecismo donde se enseñaba la reencarnación del hijo del dios hecho a su imagen y semejanza. Contar esto ahora, "entonces no pasba" porque ibas derecho al infierno. La clase media que podía librarse comiendo carne, tocino o morcilla, los viernes de cuaresma, tenía que pagar la bula para librarse del pecado mortal. ¡Ai qué tiempos aqullos! Ahora aunque haya hambre, tortura y los castigos del infierno, podemos contar la historia de momento.

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