martes, 16 de marzo de 2010

LA PRIMAVERA QUE VIENE

Esperamos la primavera este año, con abundante agua. No sabemos si nos sorprenderá, pero si llega a ser buena, veremos y pisaremos hermosas hierbas que vamos a comprar a los grandes supermercados, para las ensaladas que llevamos a nuestra mesa.
Es tan grande la variedad, que no nos atrevemos a consumirlas. Damos por supuesto que las del supermercado están bien seleccionadas.
Recuerdo de pequeña, que siempre comíamos las que había alrededor de la escuela. como éramos niñas, no pasaba nada.
A mí la fruta, las espigas de cebada, los que llamábamos orzuelos, tetas de cabra... que es en lo que se convierte la achicoria. Ésta se vende limpia para ensalada,mezclada con otras que no le conozco el nombre pero si las hemos visto toda la vida en nuestros campos.
En nuestra tierra hay tantas plantas, tanto pegadas al suelo, como las que crecen y nos dan vayas muy beneficiosas para la salud, tanto como alimento, como usadas en forma de remedios.
Por ejemplo: el jugo de mora para las afecciones de garganta, las flores y hojas del espino blanco o ámbar, como tónico cardiaco en la hipotensión....
¿Quien sabe si algún día no tendremos que recurrir a ellas como medio de vida?
Nuestros campos paralizados por normas, por el uso o abuso de ellas, que nos obligan a abandonar la tierra que siempre nos ha sostenido.
En un año de tantas inclemencias, en que la naturaleza nos ha dado sorpresas de todo tipo, y la palabra "crisis", nos revoluciona las neuronas. Nos atormentan, los que se regodean en recordarnos que estamos a merced siempre del capitalismo desbocado, que quita y pone a su antojo, mientras nos deja respirar porque sin nosotros (los que sufrimos sus despropósitos), no son nada, aunque ni nosotros mismos seamos capaces de ver que sin los de abajo, los de arriba, no tendrían ningún poder.
Somos muchos, y ellos, aunque demasiados, son menos y nos necesitan.
¿Se imaginan un hospital sin el personal que se dedica a quitar lo que sobra? O sea, sin las que limpian, las limpiadoras o limpiadores, auxiliares, enfermeras o enfermeros y por último los médicos y médicas.Sin olvidar el resto de personal que cuida que todo funcione. ¿Qué harían los que mandan sin los que trabajan?
Si pasamos a los demás colectivos, sea cual sea, ocurre lo mismo. Los cimientos están abajo. Nuestros campos en permanente despoblación, está en espera de un despertar a un sistema distinto al que hemos conocido, y que ha ido cambiando a duras penas, hasta llegar a un periodo de bonanza y derroche de las subvenciones donde como siempre incaron los mismos el diente, mientras los de siempre se despistan con unos haberes que nunca se habían visto.
Así volvemos a lo mismo de siempre.
Atrapados por la globalización, quizá estamos esperando a que vengan los todo poderosos a recordarnos que somos víctimas de nuestra propia ignorancia.¿Seguiremos imitando a los que ignoran que la Tierra es de todos?¿O nos daremos cuenta que somos los que le pertenecemos a ella?
Es posible que esta juventud, despierte en la tan manejada "crisis" y se orienten los caminos de un progreso selectivo, en un sistema de cooperación y no de competitividad, y así poder llegar a una humanidad más justa , que pueda vivir en armonía con el entorno que le ha sido dado.
¿Qué les podemos decir a los que solo piensan en usar las miserias humanas para... derrochar, contaminar... ensuciando todos los elementos?
Si fuera posible eternizar cada existencia y poderlo vender, probablemente no lo soportarían.
Para una vida tan corta, que pocas veces llega al siglo, qué poco empeño ponemos en aprender que lo más grande se nos da gratis.

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