lunes, 18 de abril de 2016

ILUMINADO

Siempre el viejo sabio
sabe si predica en desierto,
como sabe que las semillas
también las reparte el viento.

El hombre percibe su ecuador,
a veces muy temprano,
y esparce las semillas del amor
en campos lejanos.

Al decidir por su cuenta
invirtiendo los valores,
al cernir en lo aprendido,
siente alegría en sus flores.

Que bellas van a morir
las flores en primavera,
y se transforman en frutos
ciclo de vida completa.

En la muerte de la flor
se siente la permanencia.
Dar la vida con amor,
viviendo así sin reservas.

Inflesión e involución en la carrera,
cuando se entiende el proceso.
Entre éxito y fracaso,
desprenderse de deseos.

Conformando la existencia
según las circunstancias,
a voluntad de la esencia
del equilibrio la esperanza

Que no hay paz en la pasión,
solo agonía y calvario.
Si hay muros en las fronteras,
Europa vas a pagarlo.

Los muros de las fronteras,
cadenas son de tus pasos,
y ya te quedas sin tiempo
para poder derribarlos.

lunes, 11 de abril de 2016

LA EXTREMEÑA

La extremeña conductora,
bordeando el rebollar,
pone orden y control,
respetando al escolar.

Lo mismo consuela a un viejo
que viaja en su soledad,
que maneja al estudiante
confundido en su ansiedad.

Baja, morena y graciosa.
Mujer, madre y conductora.
Paso firme y elegante,
sencilla y trabajadora.

Por Cáceres es el Norte,
por Salamanca el Sur.
Desde el Oeste al Este,
circulando por la cruz.

Igual que sus compañeros,
adaptándose a los cambios,
que no es fácil la tarea
por los campos despoblados.

Ni el frío de los inviernos,
ni el calor de los veranos,
ni la mengua de clientes
la separan de estos campos.

Su piel curtida serena.
Su pelo negro rizado.
Sus pantalones vaqueros,
la nobleza en su remango.

Por su esfuerzo y su valor,
por ser única entre tantos,
por su semblante cansado,
merece este fuerte aplauso.

ARTE, TRADICIÓN Y CAMBIO

Dispone la fachería
que se siga torturando
con la violencia ancestral
sin conservar aquel arte.

Si el arte puede cambiar
¿Por qué no cambia la barbarie?
El toro sale a jugar
por escapar de la cárcel.

Pero entra en una guerra
contra molinos de viento,
que cuando la ve perdida
comienza a pedir la muerte.

Porque la muerte libera
de tortura y agonía,
que el engaño que da un trapo
se convierte en agonía.

Tradiciones enquistadas
como las penas del alma,
cubiertas de disimulos,
que más que cubrir destapan.

Que no hay que olvidar la historia,
los molinos y las aguas.
Pero molinos no mueven
aquellas aguas pasadas.

El que quiera ser feliz,
saque las penas del alma.
La felicidad vendrá
a la conciencia calmada.
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