martes, 18 de febrero de 2014

MAÍA EN NAVIDAD

Capítulo VI
Maía llegó a la navidad, con las mismas penas que en las vacaciones de verano, y con las notas de nuevo a la baja. Las historias se repiten con sus compañeros. No había llegado a intimidar de la misma forma que con sus anteriores amigas, con ninguna. Se había hecho más introvertida, además de estudiar, se dedicaba a soñar y a escribir cartas a sus amigas, Que tuvieron que volver a sus pueblos. Les cotaba las penas de sus compañeros, que superaban con creces a las de ellas.
Intentaba contar sus experiencias, una y otra vez con las antiguas amigas y compañeras, intentando consolar en los nuevos dramas de sus compañeros. Ella estaba aprendiendo a vivir con menos cosas y menos comodidades, y lo hacía con la ilusión de aliviar las penas de otros niños, a los que había que ayudar de forma urgente.
Intentaba sin conseguirlo, poner paz entre Ruz Castro y María Rozas, que la primera le echaba la culpa a la madre de María de estar ellos  pasando el calvario que sufrían. Maía les decía que la culpa era de la crisis, que aunque no sabe explicar lo que es, su padre dice que la culpa la tienen los que su único trabajo es apropiarse de lo que producen los demás con su trabajo, y que la gente que de verdad trabaja, se está quedando cada día con menos, y algunos sin nada. Que esos mentirosos que nos aburren todos los días con sus manejos en los telediarios no arreglan nada.
El padre de Ruz Castro es enfermero, está separado de su madre, y tiene que pasarle la pensión a su madre, que se ve y se desea para llegar a fin de mes desde que se le ha terminado el paro.
Su padre, cuando vivía con ellos, pagaba la hipoteca del piso, y con el sueldo de su madre tenían para vivir muy bien y ahorrar entre los dos un dinero, que la madre de María Rozas, le aconsejó un día que podían sacarle más rendimiento que en la cuenta corriente, ya que no lo necesitaban. Ellos confiaron en la profesionalidad y buenas intenciones de su amiga de tantos años en el banco, y colocaron sus ahorros para cuando los chicos fueran mayores poder pagarse estudios superiores, o para alguna emergencia como era el caso.
Con los problemas económicos comenzaron las discrepancias entre la pareja, hasta llegar a no poder soportar la vida juntos. Su padre se fue a una pensión cutre para que ellos pudieran vivir en mejores condiciones.
Hoy el dinero del banco es como si se hubiera quemado, ha desaparecido por causa de la crisis.
Las niñas no saben que el engaño se lo han hecho a las dos familias, que no consiguen hablar con calma, aunque de poco serviría que lo hicieran. Y el día 29 de Diciembre, día de la sagrada familia,(según la Iglesia Católica), María José decide tomarse una triple dosis de la medicación que ha recetado el médico, con el fin de enfrentarse al día siguiente al trabajo con más tranquilidad, y lo que consigue es terminar en las urgencias del hospital, donde tiene que ser ingresada por un tiempo.
Al pasar las vacaciones, las niñas vuelven al colegio, y esta vez es María la que se enfrenta con toda la violencia verbal, impropia de su edad y carácter, a su compañera, y es Maía, la que pide ayuda a una profesora para que dé una explicación esperanzadora para las dos.
Les explica que hay plataformas dispuestas a ayudar para que se resuelva el problema de la mejor manera para las dos familias y ayudar a otras que están peor.
Las niñas se sosiegan, pero la tristeza está en la calle, en la escuela y en los hogares.

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