viernes, 20 de noviembre de 2015

LA VIDA DE JESÚS

Yo soy Chuchi, y hoy contaré como mi ex amigo Miguel que se marchó del pueblo con su familia el día que murió mi padre, y ya no volvió, ni siquiera a vender la casa, que se la vendió una inmobiliaria. Durante años no supe nada de él, supongo que seguiría ganando y gastando dinero, hasta que sus hijos que crecieron en la opulencia, aprendiendo mejor la forma de gastar, porque siempre es la más fácil aún cuando no se le mira el color al dinero, le han exigido más de lo que podía, y la crisis le ha tocado de forma letal, y le ha dejado sin nada.
No sé hasta que punto será lamentable su situación, porque no he querido saberlo, no sea que me dé la tontería de ayudarle ¡Qué quieren! me ha dado pena por su familia, y hasta por él. Confío en la sensatez de su mujer, que es trabajadora y honesta, y arreglará la situación. Quizá así se dé cuenta de la estupidez de creer que es él el que ha conseguido siempre el progreso y bien estar que han gozado, pues los que los hemos conocido, sabemos que ha vivido a la sombra de Encarni, de quien ha usado talento, ideas y bien hacer, aunque siempre ha estado en un segundo plano, obligada a vivir aparentando ignorancia, como ocurrió cuando me estafó con el secreto de las cinco mil pesetas que me prestó, y que en mi estupidez perdí las diez que metí en el matadero, mas todo lo que me sacó por no contárselo a mi padre. Aunque gracias a su cinismo ya no me quedaron ganas de apostar cuando pidieron las doscientas mil que algunos todavía apostaron y perdieron.
Lo peor no fue el dinero que me sacó, sino el temor y la rabia por no haberme dado cuenta ¡Que más sabe el diablo por viejo que por diablo! Mi padre hombre de campo, sabía la tierra que pisaba. que en otras cosas me dejaba hacer y se alegraba cuando me salían bien y se callaba cuando me equivocaba.
Ahora que estoy en la tercera edad, valoro más la sabiduría de la experiencia, y pienso que es importante respetar la poca o mucha, o quizá ninguna sabiduría de los que han pasado por casi toda su carrera.
Me gustaría que las cosas fueran distintas con Miguel para ayudarle ahora que puedo, pero es obvio que no debo y no lo haré.

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