martes, 30 de diciembre de 2008

PARA ADORNAR EN LOS CIELOS


En plena guerra civil, nace de familia acomodada. Si se puede nacer en sosiego, en tal desasosiego, y el que siguió y duró más que su propia existencia. ACTIVA Y GENIAL.

En la intimidad y sin hacer ruido, trabajó en lo que seguro le llenaba la vida.

Es muy probable que no fuera consciente del alcance de su sabiduría, que por encima de su potencial artístico, tan diverso y amplio, su genio, que consiguió en tiempos duros explotar, para un futuro que no llegó. Porque los abatares de un destino de turbulencias, irrumpió sin compasión en su entorno, desmoronó su intensa obra, que lentamente se descompuso en los silencios, para quedar en los registros que pocas obras alcanzan.


Como santo sin canonizar.

Como patente robada.

Como sueño transferido

a un receptor sin alma.


Escrito en el Universo,

que los tronos siempre guardan.

Alrededor de los dioses

las grandes obras del alma.


La servidora de Dios

que al Altísimo llegara,

antes que la primavera,

la flor estaba cortada.


Para adornar en los cielos,

donde sus obras se guardan.

Por los siglos de los siglos,

las grandes obras calladas.


Deja un inmenso vacío,

la alquimista de la casa.

Y con ella se llevó,

el alma de obra sagrada.


Dos almas se fueron juntas,

la de su ser y su arte.

Que aunque naciera en la guerra

para la paz su mensaje.


Serafines, Querubines y Tronos,

Dominaciones, Potestades y Virtudes,

Principados, Arcángeles y Ángeles.

El Universo se expande.

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