viernes, 2 de enero de 2009

SALUD


SALUD




Ante las limitaciones de la ciencia, que avanza notablemente a paso ligero para hacer frente a los problemas de de salud, siempre la mente humana tiene un aliado a su disposición. El espíritu, al que recurre en momentos en los que el dolor no tiene origen físico, o aunque lo tenga, éste traspasa el profundo sentir del ser. Y es ahí, donde ciertos mensajes refuerzan el poder de energizar nuestro sistema inmunológico para que éste, unido a los medios científicos a los que tenemos la suerte de tener acceso, la fé y la esperanza, obren la gracia en un frente común. Teniendo en cuenta las palabras de Mateo: toda planta que no plantó mi padre celestial, será arrancada.


¡Creer en el bien! No concedáis poder al mal.


Cuando nos fallan las fuerzas, siempre está la fuerza liberadora del amor que transforma la desesperanza y la pereza que nos debilita.


En la confianza tomamos impulso para enfrentarnos a cualquier problema, sin que el temor nos deje fuera de combate. Pero si damos demasiada importancia al mal, lo estamos fortaleciendo. Otra cosa es dormirnos en los laureles y abandonar las tareas.


Las partes unidas en un todo, algo ha de conseguir la salud, algo más que la ausencia de enfermedades que agreden a nuestro cuerpo físico. Somos más y lo sabemos, tenemos más y lo sabemos. Todo consiste en querer ver.

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