Unos nacen mentirosos.
Otros obligados a mentir.
Lo que se aprende de niño,
dura todo su existir.
Cien años para una vida.
Un niño empieza a vivir,
lo menos que se merece,
es la verdad a seguir.
Pobres niños de este siglo,
que caminan entre abrojos,
entre avaricia y lujuria,
el engaño de los lobos.
Tristes adultos serán,
los niños hoy engañados.
Los que de nada carecen
y los que andan descalzos.
Unos ríen sin alegría,
otros lloran desesperados.
Los señores de la guerra,
en su infierno condenados.
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