martes, 22 de abril de 2014

LOS HABERES DE AFLIGIDOS

Me duele ¡oh Dios! maldad ajena,
que la propia si está yo no la veo.
Te pido me libres de malas artes
que oprimen por haberes de afligidos.
En torno a mi casa yo las veo,
las mismas que he sufrido dentro,
que juntas atolondran el talento.
Para estafadores y estafados un tormento.

La presión social ya no me puede.
confío en la divinidad que me protege.
La verdad que busco es un puente,
que el amor a construido en mi defensa,
ahuyentando miedos de otro tiempo.
Diluyendo ridículos y vergüenzas porosos,
por donde la maldad se cuela
si el amor se ausenta.

Dolor y pena de miserias,
que el egoísmo ha creado abaricia.
El temor por las vergüenzas amalicia,
convirtiendo el sueño en pesadilla.
La maldad ajena ha corrompido,
que la paz o es, o no es.
Que no se puede  bailar fingiendo,
ni sentir paz en la guerra.

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