viernes, 9 de junio de 2017

CAMBIO DE TERCIO

Si el toro en la plaza representa a la divinidad ¿como es posible que no se le vaya disminuyendo el castigo en estos tiempos en los que los animales están dándonos tantas lecciones que pareciera que los humanos somos las bestias?
Si la vida es cambio constante ¿por qué lo que el uso de la costumbre convirtió en tradición, no se puede adaptar a los tiempos que vivimos? Yo que tengo que ver torear todos los días en la televisión, como he tenido en el pasado la necesidad de andar por fincas de toros bravos y mansos, sin que me hayan gustado jamás las capeas, creo que en los tiempos que estamos, por el bien de todos, deberían ir suavizando y convertir el arte de la lucha inútil en un juego. que guerras ya hay bastantes de los hombres matando hombres, sin importar si son desvalidos, ancianos o niños, y aun si no han nacido.
Cuando veo sangrando a los toros, o a los toreros rodando entre los cuernos, me acuerdo de los niños del barro, muertos en las playas, arrastrados por las aguas de los mares llenos de cadáveres, entre la bombas que caen en sus propias casas, los cortes en las concertinas de los muros, y por otro lado los paraísos fiscales. Pido todos los días a todas las potencias del universo, que los muros de las fronteras sean derribados, los paraísos fiscales destruidos, y que el reparto de los bienes se haga con justicia para bien de la humanidad. Si esto ocurriera, la tauromaquia se iría disolviendo sola, y poco a poco, como tiene que ser.

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