miércoles, 2 de marzo de 2016

ANTOLOGÍA


A golpe de uña.
Hoy el golpe de uña a Antología Poética, de León Felipe, páginas 127 y 128.

La Poesía llega como un gendarme a la casa del crimen.
Ahí está.
Viene porque la he llamado yo.
Y viene con su ademán desnudo,
con su mirada sin cortinas,
con su mirada sin eclipse...
con una mirada que no se esconde nunca bajo el toldo de los párpados.
ni a la sombra de las pestañas...
Viene con su mirada abierta siempre.
La Poesía llega con su apostura fría, cínica,
inmisericorde...
como un soldado terrible,
como un sayón,
como el sargento encargado del cacheo y del desahucio,
como el oficial eclesiástico de la Inquisición
como el escribano con su mazo de infolios donde se va
        a escribir el inventario de todo lo que se esconde
        bajo el sótano,
        como el confesor con su saco blindado donde se van a meter
los crímenes, 
las heregías,
los ídolos falsos,
y las lámparas votivas alimentadas con alquitrán.
La Poesía llega.
Viene porque la he llamado yo
Viene a confesarme y registrarme.
Un hombre cualquiera puede ser poeta:
el publicano que sabe rezar...,
también el publicano...,
cualquier publicano..., el último publicano.
Porque también el corazón de los inconsiderados
entenderá la sabiduría...
y la lengua de los balbucientes
hablará clara y expedita.
Y el poeta es el hombre que llama a la Poesía sin miedo.
Al gran sayón..., al viejo sayón inmisericorde
y le dice cuando llega a su puerta: Entra.
Quiero saber donde vivo.
¡Hay tantas sombras,
tantas telas de arañas
y tantos fantasmas aquí, dentro!
Tú eres la Poesía..., la Verdad y la Luz.
¿No es así?
La que abre las ventanas
y rompe las puertas...
¿No es así?
La que auyenta el trote de las ratas
y apaga el ruido espectral de la polilla en la madera.

Sigue León Felipe con el ¿no es así? pero yo me paro aquí y que el lector saque  sus conclusiones.

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