jueves, 3 de noviembre de 2016

SENTÍ SU CALOR

Un gorrión en mi terraza,
con su pico abierto se dejó coger.
En mi mano fría sentí su calor.
¿Qué te pasa? pregunté.

Lo puse en la tierra fría
y enseguida lo quité.
Lo puse en un plástico oscuro
y muy frío, pensé.

Lo puse en un trapo de algodón,
en un minuto voló medio metro.
Y desde allí, mi pajarito se marchó
¿A qué has venido? pensé yo.

Él voló por los tejados
y el misterio se quedó.
Y ni una foto siquiera,
pero mucha alegría porque voló.

Para recordar que en la infancia,
pajaritos quería yo.
Y mi padre me decía
con muchísima razón:

Dios te libre de verte
como pájaro en manos de niño,
porque todos se morían
a pesar de mi cariño.

Lo que me quiso decir,
yo no lo voy a contar.
Me trajo una buena nueva
en un mensaje de paz.

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